El primer venezolano del Siglo XX en ocupar dos veces la presidencia de la república a pesar de haber sido el hombre que saltó los charcos, terminó cayendo en el lodo
Nacido para la lucha política
Carlos Andrés Pérez, un tachirense nacido en el año 1922, en el seno de una familia de caficultores, se vino a Caracas al término de su bachillerato en su nativo Rubio, para cursar estudios de Derecho en la Universidad Central de Venezuela, fin que nunca llegó a feliz termino, por su dedicación a las actividades políticas. Esta ocupación le tomó el resto de su vida.
Desde los 14 años, cómo el mismo Pérez manifestó una vez al ser entrevistado, vinculó su que hacer diario “al servicio social y a la lucha política”, actividad que no dejo ni un solo día de su vida, por lo menos mientras que estuvo en Venezuela. Fueron “muchas satisfacciones, pero también bastantes situaciones difíciles” las que les tocó superar al ex presidente, de acuerdo a lo que en su propia narración asevera.
Precisamente fue en el campus universitario donde Carlos Andrés tiene su primer acercamiento a la vida política, al convertirse en representante de los estudiantes. Estando en Caracas se inscribe y milita en las filas, del ahora extinto, Partido Democrático Nacional (PDN), tolda que en el año 1.941 se convierte en Acción Democrática, el “partido del pueblo” que acompañó a CAP hasta el fin de su actividad política en el país.
Con tan sólo 23 años ocupó el cargo de Secretario Privado de Rómulo Betancourt, líder fundador del partido blanco, personaje que presidió la Junta de Gobierno constituida tras el derrocamiento de Isaías Medina Angarita en octubre del año 1945.
Ese caminó que escogió Pérez desde su temprana edad, lo hizo cargar en dos oportunidades, con la familia que formaba junto a Blanca Rodríguez, al exilio. Desde el otro lado de las fronteras de su patria siguió la infatigable lucha por la restauración del sistema democrático en el país.
Durante los años de dictadura que el país padeció con Marcos Pérez Jiménez en el poder, CAP fue en dos oportunidades botado de Venezuela, volviendo luego de los acontecimientos del 23 de Enero para convertirse en uno de los principales constructores de la democracia que reinó en el país durante la mal llamada Cuarta República, sistema político que aún se niega a morir.
Tras el restablecimiento de la situación política en el país con la caída de la dictadura perezjimenista, llega Rómulo Betancourt por elecciones libres a dirigir el destino de los venezolanos, y es precisamente en ese gobierno donde Carlos Andrés Pérez obtiene un papel protagónico. Se convierte CAP en Ministro de las Relaciones Interiores de Venezuela, trinchera desde la cual le tocó enfrentar una gran lucha contra los movimientos guerrilleros activos en el país, y patrocinados por el Gobierno de Fidel Castro desde Cuba. Además enfrentó con gallardías varios alzamientos militares que buscaban acabar con la institucionalidad imperante en esta patria.
Durante el gobierno de Raúl Leoni, sucesor de Betancourt, Carlos Andrés agarra auge tanto dentro como fuera de la tolda blanca. Desde la dirección nacional de AD y posteriormente con su participación en el CEN de dicho partido, se va orquestando la posible elección de Pérez como Presidente de la República, para lo que lanza al ruedo su candidatura para las elecciones de diciembre de 1.972.
El hombre que caminó
Una campaña electoral difícil de olvidar, por la agresiva publicidad y el notorio cambio de imagen que Pérez se realizó, asesorado por Diego Arria, fue la desarrollada para obtener la presidencia de la República.
Un hombre con un “carisma casi volcánico”, como lo aseguran en una de sus tantas biografías, y una gestión intachable hasta aquel momento, se lleva el triunfo de las presidenciales con casi el cincuenta por ciento de los votos registrados.
Ese es Carlos Andrés Pérez, él que se vendió como integro con el slogan “ese hombre si camina, va de frente y da la cara”, fue a pie y saltando charcos a conquistar cada voto que le permitieron aplastar a sus contrincantes para gobernar él por cinco años a Venezuela.
El que se convertiría luego, en el primer gobierno de Pérez, estuvo marcado por avances para Venezuela dados por la entrada millones de dólares por conceptos de la renta petrolera, la cual aseguran muchos, fue la que permitió a Pérez mantener el auge popular y salir de Miraflores con mayor aceptación de la con que entró.
1975, asegura la historiadora, María Soledad Hernández, es el mejor año, no sólo del gobierno de Carlos Andrés, sino de toda su vida política. Su aceptación llega a niveles inimaginable. En imágenes de una visita que realizó a Mene Grande en el año 1976 para la nacionalización el Petróleo, el entonces Presidente Pérez fue sacado en hombros por el pueblo que lo acompañaba en la actividad al Sur del Lago de Maracaibo.
Es ese precisamente, la nacionalización del hidrocarburo del que viene viviendo el país desde el gobierno de Juan Vicente Gómez, uno de los principales logros que se le atribuyen a esta primera gestión de gobierno. Otra de los grandes hechos de Pérez fue la puesta en marcha del programa “Gran Mariscal de Ayacucho”, con el que se reconocía el logro de estudiantes venezolanos y se les premiaba con estudios en otros países.
La gestión de Pérez en el gobierno le permite ser reconocido como un gran líder del tercer mundo, esto por su gran actividad política más allá del suelo venezolano. Entre las grandes obras de talla internacional en las cuales participó, el mismo Pérez enumeró la de servir como mediador para la devolución del canal de Panamá a los panameños, su intervención para que en Nicaragua se estableciera la paz, además de excelentes relaciones internacionales que permitió a Venezuela realizar intercambios con importantes potencias mundiales.
Esa visión de la gestión de gobierno comenzó a cambiar un poco a medida que se acercaba el fin del mandato. Esa bonanza petrolera que había llegado a Venezuela, como uno de los efectos colaterales de la Guerra de Yom Kippur, a su vez permitió “un crecimiento artificial de la economía”, la cual dio paso a la corrupción y a un endeudamiento fuerte con otros países.
En realidad los venezolanos se entregaron a vivir al estilo de los sauditas, en la época de “ta barato, dame dos”, mientras que el gobierno asumía deudas con las que no podía cargar, situación que provocó que Pérez entregará un “país hipotecado” como lo aseguró Luis Herrera Campins, sucesor de Pérez, al recibir la banda presidencial.
A pesar de la situación económica, los niveles de popularidad de Carlos Andrés Pérez no mermaron, lo que lo llevó a pensar en su reelección, paso para el que espero el lapso que la Constitución de 1961, vigente para entonces, exigía.
Luego de dos períodos presidenciales, Pérez se lanza de nuevo como candidato para las elecciones del año 1988, usando como consigna “El Gocho pal 88”. Sin hacer grandes promesas, sino apelando al diálogo, la persuasión y la concertación de fuerzas para rescatar al país, de la debacle en que caía, Carlos Andrés gana las elecciones y se convierte en el primer hombre en ocupar dos veces la primera magistratura del país en el Siglo XX, a través de elecciones libres.
Las consecuencias de la mala situación económica y social que se habían originado a finales del primer gobierno de Pérez, y que se acentuaron con la devaluación de la moneda que debió realizar el presidente Herrera en 1983, además de la corrupción dominante en los gobiernos posteriores, no tardaron en hacerse presente.
Pérez llega implantando una serie de medidas, conocidas como el paquetazo, encaminadas hacia la austeridad económica y el aumento del gasto público, que aquellos venezolanos que habían contado con el mayor ingreso económico per cápita de Latinoamérica, no aguantaron.
A los 20 días de lo que el mundo entero conoció como la coronación de Carlos Andrés Pérez para su ascenso al poder, se produce una revuelta civil, que quedo grabada en la historia como El Caracazo, una serie de saqueos se produjeron en la Gran Caracas, a lo que de forma dura respondió el gobierno, sacando las fuerzas del estado a la calle para afrontar la coyuntura política del momento.
El número de muertos registrados en aquella fatídica fecha, atribuidos al gobierno, propició que tan robustecida popularidad del Presidente comenzara a mermar, y fue en esta segunda vuelta al poder, la cual no pudo concluir, donde se dio la muerte política a este hijo de Rubio.
Las esperanzas que tenía el Presidente Pérez de ser sacado en hombros del Palacio de Miraflores hasta la casa de su partido, iban inversamente proporcionales al incremento del descontento de los venezolanos de a pie con el gobierno de turno.
Vió de frente
La corrupción que pasó a convertirse en muletilla a la hora de hacer acusaciones contra Pérez fue ganando terreno, a niveles de llegar a motivar ruidos de sables en pequeños grupos de la otrora Fuerza Armada Nacional.
La madrugada del 4 de febrero de 1989, un batallón de la escuela de paracaidistas José Leonardo Chirinos de Maracay, intentan dar un golpe de estado, con el fin único de acabar con la vida de Pérez, retirándolo así del poder.
La Doctora en Historia, Ma. Soledad Hernández, disiente de aquellos que consideran que este fue el peor de los tragos amargos que le tocó a Pérez digerir con su investidura presidencial. Como la historia describe, el gobierno desplegó las fuerzas militares que se mantuvieron leales a la Constitución y logró rápidamente controlar aquella situación.
La operación comandada por el Teniente Chávez, debió rendirse, y fue precisamente en la voz de ese soldado, la cual se manifestó el triunfo del gobierno en el restablecimiento de la normalidad política del Venzuela.
Un segundo intento de golpe, que iniciaron el 27 de noviembre de ese mismo año, fue controlado por la astucia de aquel hombre que en los inicio de su carrera política fue quien atacó a los movimientos guerrilleros que actuaban en contra del gobierno de Betancourt.
Y dio la cara
En relación a lo que fue el momento más difícil de la vida política de Carlos Andrés Pérez, y la cual constituye su salida precipitada del gobierno fue cuando Ramón Escobar Salom, entonces Fiscal General de la República, solicita ante el Tribunal Supremo de Justicia, le haga un antejuicio de mérito a Pérez. La acusación exacta, presentada en marzo del año 93, fue por delitos de “peculado doloso y malversación de 250 millones de Bolívares”, los cuales atribuyeron haber sido entregados a la partida secreta del gobierno, pero que las investigaciones determinaron, se utilizaron para la campaña de la candidata nicaragüense, Violeta Chamorro.
Ante esta determinación de la Fiscalía, el Congreso Nacional ordenó la salida de Pérez de la Presidencia de la República. Una vez fuera del poder nuevamente, Pérez da la cara al país, y a pesar de declararse inocentes de los cargos por los que lo culpaban, se presenta ante el TSJ para defenderse.
Pérez en una oportunidad llegó a expresar que de toda la situación que él atravesaba, y que hacía daño al país, lo único que le preocupaba era que el extinto Congreso de la República se enfrascara en un debate para culparlo y no centrará su atención en lo que verdaderamente era su materia, asignar a un personaje que gobernara el país como la coyuntura del momento lo exigía.
El ex presidente Carlos Andrés fue parte acusada en el primer juicio oral que se dio en Venezuela. Mientras que la máxima instancia de justicia realizaba las averiguaciones ordenó la reclusión del ex presidente en el reten del Junquito, lugar en donde estuvo hasta que en la Sala Político Administrativo del TSJ se le condenó a dos años y medio de cárcel, pero en su residencia, por lo avanzado de su edad.
Esta medida fue la que verdaderamente dio al traste con la vida política de Carlos Andrés Pérez, cosa que el mismo reconoció haber sido muy dolorosa para él, al manifestar que “hubiese querido otro tipo de muerte política”, y no la que le había tocado.
La polémica que se congeló en Miami
En 1999 Carlos Andrés Pérez abandona el país, tras la culminación de la pena impuesta por el TSJ años atrás. Se va exiliado a República Dominicana, de donde luego pasa a Estados Unidos, país donde falleció hace casi 10 meses a consecuencia de un paro cardiaco a sus 88 años.
Desde su salida del país la polémica, en que se convirtió la vida de CAP en la última década, se mantuvo bajo perfil, y las noticias que se giraban en torno a él, eran de que estaba ofreciendo foros de política y democracias, mostrando hasta sus últimos años, su convicción de incansable luchador por el sistema que ayudó a implantar en su país de origen.
El 25 de diciembre del año próximo pasado la noticia del fallecimiento del ex presidente venezolano, agarró eco a nivel mundial. Las primeras planas de diarios de distintos países anunciaban los preparativos para el sepelio y el posterior entierro de CAP en Miami.
La polémica volvió a hacerse presente en torno a la vida del político andino, cuando sus dos familias, Pérez Rodríguez y Pérez Matos, se enfrentaron para determinar donde reposaría el cuerpo de CAP.
Los hijos nacidos del matrimonio de Pérez con Blanca Rodríguez de Pérez, representados por Carolina Pérez Rodríguez, mostraron su negativa a cumplir la voluntad de Cecilia Matos, compañera sentimental de Pérez en sus últimos años, y sus hijas de dejar los restos de Pérez descansando en un cementerio de La Florida (Miami).
Cabe destacar que ambas descendencias reconocen las virtudes de Pérez y el choque es por la falta de entendimiento y certeza de lo que fue la última voluntad del anciano ex presidente.
Luego de meses de enfrentamientos en un tribunal del Estado de La Florida, tiempo que el cadáver del ex presidente reposo en una cripta especial, CAP ha llegado al suelo que lo vio nacer. En las próximas horas, los restos de aquel hombre enérgico y carismáticos, que cargó con culpas propias y ajenas, será llevado en hombros por el pueblo venezolano, en una “celebración” que nos hará rememorar el sepelio del General Medina Angarita, durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez.
Autor: Pedro Eduardo Leal