Pedro Eduardo

Estudiante del último año de Periodismo en la Ucab, el mejor oficio del Mundo. Orgulloso de ser venezolano, y más aún de ser Carupanero. Fiel defensor de los derechos humanos, que está convencido de que al anarquismo que impera en mi patria cada vez le queda menos.

Carta pública de un ciudadano del Mundo que tiene el privilegio de ser venezolano

Hoy es 12 de febrero, un fecha emblemática que se incluirá en los libros de historias que leerán nuestros hijos y nietos. Luego de una tarea titánica, las fuerzas que adversan a Hugo Chávez Frías se medirán para designar al encargado de izar las banderas de los partidos políticos, que durante casi 14 años han dando la batalla para que la democracia no muera y salga de la larga agonía a la que han encaminado.

                                  

De ti, conciudadano, dependerá que la jornada electoral sea recordada como el Pastoral de Monseño Arías Blanco,  que se convirtió en el comienzo del fin de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez en 1958; o que su trascendencias, en materia de democracia, sea mucho menor el asalto del Cuartel Moncada, inicio de la Revolución Cubana.

Tu dedo pulgar en conexión directa con tu cerebro más que un voto, hará una labor de legitimación de liderazgo. Tu participación será el gran indicativo de que en Venezuela si hay una esperanza, que la solución real de país existe, independientemente de cual sea el ovalo que presiones en el tarjetón electoral.

Con estas líneas lo que busco es que por un día cambies la playa por la cola en un centro de votación, a fin de cuentas en ambos casos puedes obtener un bronceado espectacular. Lo que no será igual es el grado de responsabilidad que tienes por un país que te ha dado tanto.

Seguramente en este momento puedes pensar que Venezuela es el mejor país del Mundo, y es cierto,  el gran Laureano Márquez dice que parece hacer sido creado por la providencia. Tenemos Oro, Petróleo, Selvas, Ríos, Montañas, un recurso humano extraordinario – que incluye a las mujeres más bellas del Mundo – entre otras. Lo que no tenemos, es derecho a tirarlo todo por la borda.

Está en tus manos cambiar el país de bache, en que el actual Gobierno nos ha convertido, por una autopista de 6 canales en la que podamos circular hacia el primer mudo. Mi estimado elector, debes aprovechar esta histórica coyuntura para dar  el primer paso con el que comenzaremos a avanzar hacia una Venezuela distinta.

Es inaceptable que figuremos como país por los índices negativos, como la inflación entre las más altas del Mundo, por índices de homicidio fácilmente comparables con el de países en situación de guerra, por un derrame petrolero que se ubique como el segundo más contamínate. El dejar de ser noticias por lo negativo,y que se nos tome en cuenta por lo bueno, como logros de la Vinotinto, el éxito de Dudamel, o nuestro Salto Ángel; depende de ti.

Ya los actores políticos han dado claras señales de haber alcanzado cierto grado de madurez política, demuestra tú también estar a la altura que el país exige, y sal a votar. El sacrificio es poco si tomamos en consideración que en pleno Siglo XXI no hay espacio para la instauración de autocracias, y menos si viene cargada de demagogia.

Quedo demostrado que la bota militar que todos creían, en 1.998, podía venir a poner orden el país, no pudo hacer nada a pesar de los 4 soles que ha llegó a imponerse sin justificación alguna. En Miraflores hace falta el sonido del tacón de un zapato de suela, no el paso firme de un soldado resentido. “El Voto en dictadura es resistencia”, ejercela.

Si tu dedo se empapa de tinta indeleble que La Patria os premie, en caso contrario que os demande.

Pedro Eduardo Leal

@PedroELeal

CAP: un hombre que arrastró culpa propias y ajenas

El primer venezolano del Siglo XX en ocupar dos veces la presidencia de la república a pesar de haber sido el hombre que saltó los charcos, terminó cayendo en el lodo

Nacido para la lucha política

Carlos Andrés Pérez, un tachirense nacido en el año 1922, en el seno de una familia de caficultores, se vino a Caracas al término de su bachillerato en su nativo Rubio, para cursar estudios de Derecho en la Universidad Central de Venezuela, fin que nunca llegó a feliz termino,  por su dedicación a las actividades políticas. Esta ocupación le tomó el resto de su vida.

Desde los 14 años, cómo el mismo Pérez manifestó una vez al ser entrevistado, vinculó su que hacer diario “al servicio social y a la lucha política”, actividad que no dejo ni un solo día de su vida, por lo menos mientras que estuvo en Venezuela.  Fueron “muchas satisfacciones, pero también bastantes situaciones difíciles” las que les tocó superar al ex presidente, de acuerdo a lo que en su propia narración asevera.

Precisamente fue en el campus universitario donde Carlos Andrés tiene su primer acercamiento a la vida política, al convertirse en representante de los estudiantes. Estando en Caracas se inscribe y milita en las filas, del ahora extinto, Partido Democrático Nacional (PDN), tolda que en el año 1.941 se convierte en Acción Democrática, el “partido del pueblo” que acompañó a CAP hasta el fin de su actividad política en el país.

Con tan sólo 23 años ocupó el cargo de Secretario Privado de Rómulo Betancourt, líder fundador del partido blanco, personaje que presidió la Junta de Gobierno constituida tras el derrocamiento de Isaías Medina Angarita en octubre del año 1945.

Ese caminó que escogió Pérez desde su temprana edad, lo hizo cargar en dos oportunidades, con la familia que formaba junto a Blanca Rodríguez, al exilio. Desde el otro lado de las fronteras de su patria siguió la infatigable lucha por la restauración del sistema democrático en el país.

Durante los años de dictadura que el país padeció con Marcos Pérez Jiménez en el poder, CAP fue en dos oportunidades botado de Venezuela, volviendo luego de los acontecimientos del 23 de Enero para convertirse en uno de los principales constructores de la democracia que reinó en el país durante la mal llamada Cuarta República, sistema político que aún se niega a morir.

Tras el restablecimiento de  la situación política en el país con la caída de la dictadura perezjimenista, llega Rómulo Betancourt por elecciones libres a dirigir el destino de los venezolanos, y es precisamente en ese gobierno donde Carlos Andrés Pérez obtiene un papel protagónico. Se convierte CAP en Ministro de  las Relaciones Interiores de Venezuela, trinchera desde la cual le tocó enfrentar una gran lucha contra los movimientos guerrilleros activos en el país, y patrocinados por el Gobierno de Fidel Castro desde Cuba. Además enfrentó con gallardías varios alzamientos militares que buscaban acabar con la institucionalidad imperante en esta patria.

        Durante el gobierno de Raúl Leoni, sucesor de Betancourt, Carlos Andrés agarra auge tanto dentro como fuera de la tolda blanca. Desde la dirección nacional de AD y posteriormente  con su participación en el CEN de dicho partido, se va orquestando la posible elección de Pérez como Presidente de la República, para lo que lanza al ruedo su candidatura para las elecciones de diciembre de 1.972.

El hombre que caminó

Una campaña electoral difícil de olvidar, por la agresiva publicidad y el notorio cambio de imagen que Pérez se realizó, asesorado por Diego Arria, fue la desarrollada para obtener la presidencia de la República.

Un hombre con un  “carisma casi volcánico”, como lo aseguran en una de sus tantas biografías,  y una gestión intachable hasta aquel momento, se lleva el triunfo de las presidenciales con casi el cincuenta por ciento de los votos registrados.

Ese es Carlos Andrés Pérez,  él que se vendió como integro con el slogan “ese hombre si camina, va de frente y da la cara”, fue a pie y saltando charcos a conquistar cada voto que le permitieron aplastar a sus contrincantes para gobernar él por cinco años a Venezuela.

El que se convertiría luego, en el primer gobierno de Pérez, estuvo marcado por avances para Venezuela dados por la entrada millones de dólares por conceptos de la renta petrolera, la cual aseguran muchos, fue la que permitió a Pérez mantener el auge popular y salir de Miraflores con mayor aceptación de la con que entró.

1975, asegura la historiadora, María Soledad Hernández, es el mejor año, no sólo del gobierno de Carlos Andrés, sino de toda su vida política. Su aceptación llega a niveles inimaginable. En imágenes de una visita que realizó a Mene Grande en el año 1976 para la nacionalización el Petróleo, el entonces Presidente Pérez fue sacado en hombros por el pueblo que lo acompañaba en la actividad al Sur del Lago de Maracaibo.

Es ese precisamente, la nacionalización del hidrocarburo del que viene viviendo el país desde el gobierno de Juan Vicente Gómez, uno de los principales logros que se le atribuyen a esta primera gestión de gobierno. Otra de los grandes hechos de Pérez fue  la puesta en marcha del programa  “Gran Mariscal de Ayacucho”, con el que se reconocía el logro de estudiantes venezolanos y se les premiaba con estudios en otros países.

La gestión de Pérez en el gobierno le permite ser reconocido como un gran líder del tercer mundo, esto por su gran actividad política más allá del suelo venezolano. Entre las grandes obras de talla internacional en las cuales participó, el mismo Pérez enumeró la de servir como mediador para la devolución del canal de Panamá a los panameños, su intervención para que en Nicaragua se estableciera la paz, además de excelentes relaciones internacionales que permitió a Venezuela realizar intercambios con importantes potencias mundiales.

Esa visión de la gestión de gobierno comenzó a cambiar un poco a medida que se acercaba el fin del mandato. Esa bonanza petrolera que había llegado a Venezuela, como uno de los efectos colaterales de la Guerra de Yom Kippur, a su vez permitió “un crecimiento artificial de la economía”, la cual dio paso a la corrupción y a un endeudamiento fuerte con otros países.

En realidad los venezolanos se entregaron a vivir al estilo de los sauditas, en la época de “ta barato, dame dos”,  mientras que el gobierno asumía deudas con las que no podía cargar, situación que provocó que Pérez entregará un “país hipotecado” como lo aseguró Luis Herrera Campins, sucesor de Pérez, al recibir la banda presidencial.

A pesar de la situación económica, los niveles de popularidad de Carlos Andrés Pérez no mermaron, lo que lo llevó a pensar en su reelección, paso para el que espero el lapso que la Constitución de 1961, vigente para entonces, exigía.

Luego de dos períodos presidenciales, Pérez se lanza de nuevo como candidato para las elecciones del año 1988, usando como consigna “El Gocho pal 88”. Sin hacer grandes promesas, sino apelando al diálogo, la persuasión y la concertación de fuerzas para rescatar al país, de la debacle en que caía, Carlos Andrés gana las elecciones y se convierte en el primer hombre en ocupar dos veces la primera magistratura del país en el Siglo XX, a través de elecciones libres.

Las consecuencias de la mala situación económica y social que se habían originado a finales del primer gobierno de Pérez, y que se acentuaron con la devaluación de la moneda que debió realizar el presidente Herrera en 1983, además de la corrupción dominante en los gobiernos posteriores, no tardaron en hacerse presente.

Pérez llega implantando una serie de medidas, conocidas como el paquetazo, encaminadas hacia la austeridad económica y el aumento del gasto público, que aquellos venezolanos que habían contado con el mayor ingreso económico per cápita de Latinoamérica, no aguantaron.

A los 20 días de lo que el mundo entero conoció como la coronación de Carlos Andrés Pérez para su ascenso al poder, se produce una revuelta civil, que quedo grabada en la historia como El Caracazo, una serie de saqueos se produjeron en la Gran Caracas, a lo que de forma dura respondió el gobierno, sacando las fuerzas del estado a la calle para afrontar la coyuntura política del momento.

El número de muertos registrados en aquella fatídica fecha, atribuidos al gobierno, propició que tan robustecida popularidad del Presidente  comenzara a mermar, y fue en esta segunda vuelta al poder, la cual no pudo concluir, donde se dio la muerte política a este hijo de Rubio.

Las esperanzas que tenía el Presidente Pérez de ser sacado en hombros del Palacio de Miraflores hasta la casa de su partido, iban inversamente proporcionales al incremento del descontento de los venezolanos de a pie con el gobierno de turno.

Vió de frente

La corrupción que pasó a convertirse en muletilla a la hora de hacer acusaciones contra Pérez fue ganando terreno, a niveles de llegar a motivar ruidos de sables en pequeños grupos de la otrora Fuerza Armada Nacional.

La madrugada del 4 de febrero de 1989, un batallón de la escuela de paracaidistas José Leonardo Chirinos de Maracay, intentan dar un golpe de estado, con el fin único de acabar con la vida de Pérez, retirándolo así del poder.

La Doctora en Historia, Ma. Soledad Hernández, disiente de aquellos que consideran que este fue el peor de los tragos amargos que le tocó a Pérez digerir con su investidura presidencial. Como la historia describe, el gobierno desplegó las fuerzas militares que se mantuvieron leales a la Constitución y logró rápidamente controlar aquella situación.

La operación comandada por el Teniente Chávez, debió rendirse, y fue precisamente en la voz de ese soldado, la cual se manifestó el triunfo del gobierno en el restablecimiento de la normalidad política del Venzuela.

Un segundo intento de golpe, que iniciaron el 27 de noviembre de ese mismo año, fue controlado por la astucia de aquel hombre que en los inicio de su carrera política fue quien atacó a los movimientos guerrilleros que actuaban en contra del gobierno de Betancourt.

Y dio la cara

En relación a lo que fue el momento más difícil de la vida política de Carlos Andrés Pérez, y la cual constituye su salida precipitada del gobierno fue cuando Ramón Escobar Salom, entonces Fiscal General de la República, solicita ante el Tribunal Supremo de Justicia, le haga un antejuicio de mérito a Pérez. La acusación exacta, presentada en marzo del año 93, fue por delitos de “peculado doloso y malversación de 250 millones de Bolívares”, los cuales atribuyeron haber sido entregados a la partida secreta del gobierno, pero que las investigaciones determinaron, se utilizaron para la campaña de la candidata nicaragüense, Violeta Chamorro.

Ante esta determinación de la Fiscalía, el Congreso Nacional ordenó la salida de Pérez de la Presidencia de la República. Una vez fuera del poder nuevamente, Pérez da la cara al país, y a pesar de declararse inocentes de los cargos por los que lo culpaban, se presenta ante el TSJ para defenderse.

Pérez en una oportunidad llegó  a expresar que de toda la situación que él atravesaba, y que hacía daño al país, lo único que le preocupaba era que el extinto Congreso de la República se enfrascara en un debate para culparlo y no centrará su atención en lo que verdaderamente era su materia, asignar a un personaje que gobernara el país como la coyuntura del momento lo exigía.

El ex presidente Carlos Andrés fue parte acusada en el primer juicio oral que se dio en Venezuela. Mientras que la máxima instancia de justicia realizaba las averiguaciones ordenó la reclusión del ex presidente en el reten del Junquito, lugar en donde estuvo hasta que en la Sala Político Administrativo del TSJ se le condenó a dos años y medio de cárcel, pero en su residencia, por lo avanzado de su edad.

Esta medida fue la que verdaderamente dio al traste con la vida política de Carlos Andrés Pérez, cosa que el mismo reconoció haber sido muy dolorosa para él, al manifestar que “hubiese querido otro tipo de muerte política”, y no la que le había tocado.

La polémica que se congeló en Miami

En 1999 Carlos Andrés Pérez abandona el país, tras la culminación de la pena impuesta por el TSJ años atrás. Se va exiliado a República Dominicana, de donde luego pasa a Estados Unidos, país donde falleció hace casi 10 meses a consecuencia de un paro cardiaco a sus 88 años.

Desde su salida del país la  polémica, en que se convirtió la vida de CAP en la última década, se mantuvo bajo perfil, y las noticias que se giraban en torno a  él, eran de que estaba ofreciendo foros de política y democracias, mostrando hasta sus últimos años, su convicción de  incansable luchador por el sistema que ayudó a implantar en su país de origen.

El 25 de diciembre del año próximo pasado la noticia del fallecimiento del ex presidente venezolano, agarró eco a nivel mundial. Las primeras planas de diarios de distintos países anunciaban los preparativos para el sepelio y el posterior entierro de CAP en Miami.

La polémica volvió a hacerse presente en torno a la vida del político andino, cuando sus dos familias, Pérez Rodríguez y Pérez Matos, se enfrentaron para determinar donde reposaría el cuerpo de CAP.

Los hijos nacidos del matrimonio de Pérez con Blanca Rodríguez de Pérez, representados por Carolina Pérez Rodríguez, mostraron su negativa a cumplir la voluntad de Cecilia Matos, compañera sentimental de Pérez en sus últimos años, y sus hijas de dejar los restos de Pérez descansando en un cementerio de La Florida (Miami).

Cabe destacar que ambas descendencias reconocen las virtudes de Pérez y el choque es por la falta de entendimiento y certeza de lo que fue la última voluntad del anciano ex presidente.

        Luego de meses de enfrentamientos en un tribunal del Estado de La Florida, tiempo que el cadáver del ex presidente reposo en una cripta especial, CAP ha llegado al suelo que lo vio nacer. En las próximas horas, los restos de aquel hombre enérgico  y carismáticos, que cargó con culpas propias y ajenas,  será llevado en hombros por el pueblo venezolano, en una “celebración” que nos hará rememorar el sepelio del General Medina Angarita, durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez.

Autor: Pedro Eduardo Leal

“Bodas de Concha”

José José, el cantante mexicano, publicó en el año 1992, su último disco de acetato. En ese disco número 26 incluye el artista la canción “40 y 20”, pieza que pareciera dedicada a mis padres. Ellos, que hoy celebran 22 años de comenzar a escribir lo que parece una historia de novela.

 

Es exactamente 20 años la diferencia de edad que mi papá y mi mamá han sabido conjugar para establecer más que una casa, un hogar, y saber llevar las riendas de su familia, con un poco de consenso, que no parecen representar grandes sacrificios para ninguno de los dos.

Revisando en google me encontré que ese número, el 22, representa “las bodas de concha”, nombre bastante particular para un aniversario. Antes de pensar en lo que puedo desearles, reflexioné en que, lo que quiero esperar es que el caballero que es mi padre, en un futuro lejano ya no le dedique, como en una oportunidad hizo en su modesto programa radial, esa pieza sino que sustituya la misma por la melodia “cuando estemos viejos” de Felipe Pirela.

 

A pesar de que por todo ese enredado tema de la objetividad a nosotros nunca nos enseñan en la universidad a escribir en primera persona debo, en esta oportunidad, individualizar estas líneas para expresarles que al menos conmigo ya gran parte de su misión esta cumplida, y de la mejor manera posible. Son verdaderamente un ejemplo a seguir que en algún momento, estoy convencido, se convertirán en grandes maestros de lecciones de vida.

Si tomamos como cierto esa frase de Sócrates que enfatiza en que “somos lo que hacemos repetidamente y la excelencia, entonces, es un hábito”, lo grande que yo pueda llegar a ser, tendrá su eje central en lo aprendido en el sólido hogar que ustedes, mis padres, me han ofrecido.  

Las sobradas libertades brindadas no sirvieron para algo más importante que dar cabida a la confianza que entre nosotros existe. Han sabido  poner cada cosa en su lugar en los momentos que las coyunturas así lo han exigido.  

Hasta buenos constructores de país han resultado ser, al menos desde mi punto de vista, pues la base de la sociedad es la familia y los valores fundamentales están arraigados ahora en nosotros gracias a ustedes.

A ellos, los únicos que sin tener títulos ni carreras diplomáticas me doy el lujo de llamar “Excelentisimos”, les manifiesto mi afecto incondicional en retribución de todo eso que me han dado, no refiriéndome a lo material precisamente. Al mismo tiempo les digo que faltaría esta y otra vida para en algún momento llegar a saldar esa cuenta.

A mis compañeros

Por esas coincidencias de la vida, en el José Francisco Bermúdez, liceo que nos albergó por cinco años, me dieron el título de bachiller un 22 de julio, hace cinco años ya. Por ello aprovecho, no la llegada de la musa (en cuya tardía aparición nunca he creído), sino en las ganas de escribir que tengo, para reconocer el esmero que muchísimos de esos con quienes converso grandes amistades han puesto para dejar atrás la universidad.

Muchos de los que zarparon como mochileros con la  firme meta de obtener un título universitario en distintas casas de estudios del país, ahora han cambiados sus nostálgicas ausencias por grandes orgullos que representa para sus padres el hecho de haber rendido y  ya tener en sus manos anillos que los certifican como licenciados, ingenieros, abogados, etc.

 Vale la pena recalcar que han sido en su mayoría las representantes del supuesto “sexo débil”, quienes más rápido se han liberado del pregrado. El plazo por ahora sigue corriendo, mientras que esperamos a los médicos que han dado la espalda a Morfeo infinidades de veces para comerse libros y atender pacientes en condiciones infrahumanas en hospitales universitarios.  

Siempre es motivo de alegría saber sus logros compañeros, pues por miles razones siempre he creído que es en la escuela y el liceo donde se gestan esas hermandades que los años ven fortalecerse. Esto debe ser porque en mi caso particular no ha sido la excepción.

 

Pedro Eduardo Leal

@PedroELeal

#Periodistaserio

A ti, el mejor papá

A finales de la primera década del siglo pasado a Sonora Smart Dodd se le ocurrió la brillante idea de, en un día específico, conmemorar a los padres. El fin era homenajear al suyo, quien con esmero había logrado levantar a seis hijos, tras quedar viudo.

Fue posteriormente, en 1966, al primer magistrado de los Estados Unidos,  Lyndon Johnson, quien estampó su rúbrica en una “proclamación presidencial que declaraba el 3ro domingo de junio como día del padre”. La celebración se fue extendiendo con los años, llegando a prolongarse cada vez más allá de las fronteras de la nación norteña.

Si bien no tenemos la dicha de haber conocido a la promotora de esta festividad, estamos, al menos en nuestro caso en particular, bastante complacidos por el hecho de que fue gracias a ella que hoy en varios países de América Latina tengamos la posibilidad de rendirle tributo el tercer domingo de cada mes de junio a quienes tienen el 50% de la responsabilidad de que estemos vivos.

 

Es un placer aprovechar la cercanía de este día especial, para escribir unas líneas a mi padre, el mejor de todos, a pesar de que todos y cada uno de mis amigos se encarguen de desmentirlo, buscando favorecer a su propia ascendencia.

Más que un padre, lo que la vida nos ha dado, me refiero a mi hermana y a mí, es un amigo, el mejor de todos los ejemplos a seguir.  En alguna oportunidad el filosofo Suizo, Jean-Jacques Rousseau, comentó que “un buen padre vale por cien maestros”, yo debo estar eternamente agradecido de la vida, que ha ligado ambas cosas en una sola persona, mi padre, mi maestro.

En oportunidades pareciera ser algo de genética, ese guión preestablecido en la relación de mi padre con el abuelo, Pedro Leal Torres, pareciera estar repitiéndose en cadena. Lo que explica el origen de el cariño tan grande que se ha ido manifestando generación tras generación en mi línea directa.

Caer en cursilerías infinitas que recogen todas esas ridículas postales, que quienes exprimen el mercado, se han encargado de poner a circular, no tiene sentido expresarlas aquí. Por ahora debo reconocer que hacía ti, salvo por el hecho de ser magallanero, va todo mi respeto y un enorme agradecimiento por ser quien eres conmigo, mi excelentísimo Sr. Padre.

Pedro Eduardo Leal

#PeriodistaSerio

18/06/11 

El Porteñazo: balas inmisericordes
La imagen da muestra de lo que fue el alzamiento militar producido en Puerto Cabello. Se ve al  capellán Luis María Padilla sosteniendo en sus brazos a al subteniente Luis Antonio Rivera Sanoja del Batallón Carabobo.
 Esta imagen dejó huella en la historia venezolana contemporánea, ya que además de recoger un hecho histórico, gano el  primer y único premio Pulitzer y World Press Photo obtenido en el país en mención fotoperiodismo. La fotografía tomada por  Héctor Rondón, recorrió el mundo entero y fue merecedora del premio George Polk por los “altos riesgos implicados”. 
 Héctor Rondón nació el 25 de noviembre de 1933 en Apure, donde vivió hasta su adolescencia. Posteriormente se mudó a Maracay donde permaneció 5 años.
Al llegar Héctor Rondón a vivir a Los Teques, a los 21 años, es cuando comienza con el oficio de la fotografía, consigue trabajar para el departamento de prensa del Estado Miranda y simultáneamente para el área de fotografía de la otrora PTJ. A través de un amigo llega al diario La Republica, lugar donde laboraba cuando tomó la foto que lo dio a conocer internacionalmente.
El 2 de junio de 1962 le asignaron cubrir un alzamiento cívico-militar que se producía en la Base Naval de Puerto Cabello, el mismo se prolongó por  24 horas, contra el gobierno de Rómulo Betancourt. Nunca imaginaría que este suceso, mejor conocido en la historia como El Porteñazo, cambiaría su vida. 
Días después cuando pudo llegar Rondón a Caracas salió publicada la fotografía que además de  estar en primera página del diario, se propagó en diversos medios a nivel mundial por la importancia e impacto que tuvo la noticia.
Luego  Héctor Rondón Trabajó durante años para la Cadena Capriles y colaboró en algunas ocasiones con El Nacional. Como corresponsal de guerra presenció diversos enfrentamientos en Latinoamérica, y tuvo la oportunidad de dar clases de fotografía en el Colegio Nacional de Periodista.
El 21 de junio de 1984 fallece Héctor Rondón después de superar el cáncer. La quimioterapia dañó su hígado, y finalmente esto fue lo que produjo su muerte.
Fuente: Ray Rondón.

El Porteñazo: balas inmisericordes

La imagen da muestra de lo que fue el alzamiento militar producido en Puerto Cabello. Se ve al  capellán Luis María Padilla sosteniendo en sus brazos a al subteniente Luis Antonio Rivera Sanoja del Batallón Carabobo.

 Esta imagen dejó huella en la historia venezolana contemporánea, ya que además de recoger un hecho histórico, gano el  primer y único premio Pulitzer y World Press Photo obtenido en el país en mención fotoperiodismo. La fotografía tomada por  Héctor Rondón, recorrió el mundo entero y fue merecedora del premio George Polk por los “altos riesgos implicados”.

 Héctor Rondón nació el 25 de noviembre de 1933 en Apure, donde vivió hasta su adolescencia. Posteriormente se mudó a Maracay donde permaneció 5 años.

Al llegar Héctor Rondón a vivir a Los Teques, a los 21 años, es cuando comienza con el oficio de la fotografía, consigue trabajar para el departamento de prensa del Estado Miranda y simultáneamente para el área de fotografía de la otrora PTJ. A través de un amigo llega al diario La Republica, lugar donde laboraba cuando tomó la foto que lo dio a conocer internacionalmente.

El 2 de junio de 1962 le asignaron cubrir un alzamiento cívico-militar que se producía en la Base Naval de Puerto Cabello, el mismo se prolongó por  24 horas, contra el gobierno de Rómulo Betancourt. Nunca imaginaría que este suceso, mejor conocido en la historia como El Porteñazo, cambiaría su vida.

Días después cuando pudo llegar Rondón a Caracas salió publicada la fotografía que además de  estar en primera página del diario, se propagó en diversos medios a nivel mundial por la importancia e impacto que tuvo la noticia.

Luego  Héctor Rondón Trabajó durante años para la Cadena Capriles y colaboró en algunas ocasiones con El Nacional. Como corresponsal de guerra presenció diversos enfrentamientos en Latinoamérica, y tuvo la oportunidad de dar clases de fotografía en el Colegio Nacional de Periodista.

El 21 de junio de 1984 fallece Héctor Rondón después de superar el cáncer. La quimioterapia dañó su hígado, y finalmente esto fue lo que produjo su muerte.

Fuente: Ray Rondón.

 Nazareno de Carúpano: Tracidición y culto

Como todos los años, este miércoles santo Carúpano se tiñe de morado, ya que desde muy temprano se ve  gente desfilando  para dirigirse a la casa de Dios, con sus trajes de nazarenos o con sus ca r a c t e r ísticas prendas purpuras.

Globos pancartas y hasta flores del mismo tono se observan por las calles que el nazareno, acompañadde sus miles de feligreses recorre en procesión.

La actividad en la Catedral Santa Rosa de Lima, comienza a las 8:00 de la mañana con una misa a casa llena. Debido al colapso vivido en los últimos años ahora se acostumbra a repetir la homilía a las 10 de la mañana. Durante el resto del día el templo permanece abierto al publico para que vayan a rendir tributo y agradecer los favores recibidos a su nazareno.

A las 6 de la tarde se realiza la última misa del día para luego partir en procesión con la imagen santa por varias calles de la ciudad. Muchas son las promesas que se cumplen en esa procesión, realizando cientos de feligreses un viacrucis similar al que le tocó a Jesucristo para llegar a la crucifixión. Para ello se escudan en las características túnicas purpuras, coronas de espinas y dejan en casa sus calzados.  usando un gran número de creyentes un atuendo similar al que  Jesucristo utilizó en el viacrucis que realizó antes de llegar a la cruz. 

Aproximadamente a las 10 de la noche la iglesia en se agolpan de gente que va hasta la casa de Dios, para acompañar al santo en una entrada cargada de emoción a su sitio de permanencia. Un grupos de hombres y mujeres los encargados de trasladarlo en hombros desde la entrada de la iglesia hasta el altar mayor, simulando el vía crucis que Jesucristo realizó.

Pedro Eduardo Leal